Qué hacer en Odda y alrededores (más allá de Trolltunga)

Qué hacer en Odda y alrededores
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¡Hola, viajer@s!

Hoy seguimos con nuestro roadtrip por Noruega; recordaréis que este viaje empezó con unos días en Bergen, continuó con el festival Karmoygeddon y, desde allí, pusimos rumbo a Stavanger para visitar la ciudad y hacer el hiking a Preikestolen. Pues bien, este nuevo capítulo trata sobre el siguiente destino de este roadtrip: la pequeña población de Odda y sus alrededores, que es famosa por ser el punto de partida del hiking a Trolltunga.

Ruta, alojamiento y clima

Para ir de Stavanger a Odda hay dos rutas posibles: la carretera E134 (192 km en 3,5 horas) y la carretera RV13 (211 km en 4,5 horas). Nosotros optamos por esta última, ya que es la más bonita de las dos, y os adelanto ya que valió totalmente la pena esa horita de conducción de más.

Stavechurch de Roldal

Stavechurch de Roldal

Personalmente, tanto si vuestro objetivo es hacer el hiking a Trolltunga como si es simplemente descubrir la zona y disfrutar de la naturaleza, considero que no es estrictamente necesario alojarse en Odda (si disponéis de vehículo). Después de haber visto otras ciudades y poblaciones noruegas, Odda no resulta nada espectacular, y para hacer cualquiera de las actividades habrá que coger el coche igualmente, así que os podéis alojar simplemente por la zona para poder explorarla cómodamente, que es de lo que se trata.

Para nuestra estancia de 4 noches en la zona, nosotros optamos por una cabañita que encontramos en Airbnb en la población de Skare, a aproximadamente 16 km de Odda. Era una monada de sitio: todo el interior de madera, con chimenea (y aire acondicionado caliente aparte), con todas las comodidades del mundo, muy auténtica y básicamente en medio de la nada. Simplemente genial.

Y vosotr@s os preguntaréis: “¡Jolín, 4 noches en Odda! ¿Para qué tanto?”. Bueno, pues veréis: dos de los pilares de las vacaciones, aparte del festival, por supuesto, eran los dos hikings, el de Preikestolen y el de Trolltunga, y yo quería que estuviesen lo más espaciados posible entre sí, por si se me resentían las rodillas en el primero, tener algo de tiempo de recuperación para el segundo, así que lo organizamos para tener tres días de descanso completos entre uno y otro: el lunes hicimos el de Preikestolen desde Stavanger y el viernes el de Trolltunga desde Odda. Al final las rodillas no se quejaron en Preikestolen, pero sí que acabas con algo de sensación de cansancio, así que unos días de relax entre medias no fueron mal.

Con respecto al clima, he de decir que se trata de una zona mucho más fría que el resto de puntos que visitamos (Bergen, Kopervik y Stavanger, que están en la costa), ya que esta zona es interior y está rodeada de montañas que, en esa época del año (mayo), estaban todavía nevadas. En nuestra cabañita de Skare (que está a unos 300 m sobre el nivel del mar) nos movíamos entre los 0 y los 5 grados, aproximadamente.



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Qué hacer en Odda y alrededores

Día 1 – Conducción de Stavanger a Odda

Salimos pronto de Stavanger después de haber hecho el hiking a Preikestolen y el crucero por Lysefjord el día anterior y dedicamos la mañana a la conducción hasta llegar a Odda o, más bien, a Skare. Como ya he dicho, tomamos la ruta de la carretera RV13 y estuvimos toda la mañana maravillados: conducir por Noruega es una actividad turística en sí misma, así que no nos resultó un problema en absoluto tener que dedicar toda la mañana a conducir. El paisaje que se abre ante ti es una pasada: vas bordeando fiordos y lagos, atravesando montañas y bosques, saltando de isla en isla, viendo verdes valles con pueblecitos pintorescos y descubriendo cientos de cascadas (literalmente) de todos los tamaños posibles. Esta ruta también incluye algún ferry.

Conducción más que entretenida con estos pedazo de paisajes

Conducción más que entretenida con estos pedazo de paisajes

Marcamos en el GPS varios puntos por los que queríamos pasar, todos ya por la zona de Odda, que eran los siguientes:

  • Roldal: pequeña población de montaña que cuenta con una maravillosa stavechurch o iglesia de madera tradicional noruega. Estas stavechurches son un tipo particular de templos cristianos medievales construidos de madera, anteriormente comunes en la Europa del Norte pero en el presente confinados casi exclusivamente en Noruega. Las más antiguas tienen antigüedades superiores a los 800 años.
¡Qué bonitas son las iglesias de madera noruegas!

¡Qué bonitas son las iglesias de madera noruegas!

Personalmente, son construcciones que me llaman muchísimo la atención, ya que son completamente distintas a las iglesias a las que estamos acostumbrados: tienen motivos vikingos por todos lados y la construcción es muy llamativa, ya que algunas, como la de Fantoft, en Bergen, parece un cruce entre una pequeña iglesia de pueblo y un barco vikingo, y esta de Roldal me parece un cruce entre también una pequeña iglesia de pueblo y una casa embrujada, ya que tiene un aspecto bastante oscuro, tétrico y siniestro. Justo al lado de la iglesia hay un supermercado, así que aprovechamos para hacer la compra para los siguientes días en la cabaña. En Roldal hay también unas pistas de esquí, para que os hagáis una idea del terreno del que estamos hablando: estaba todo nevadísimo por las montañas de alrededor.

Tiene cierto aspecto tétrico, ¿verdad? ¡Será por eso que me encanta!

Tiene cierto aspecto tétrico, ¿verdad? ¡Será por eso que me encanta!

  • Latefossen: se trata de una espectacular cascada doble que deja con la boca abierta a cualquiera; además, queda tan cerca de la carretera que el agua cae prácticamente al asfalto, es increíble poder verla tan de cerca. Hay un pequeño parking para dejar el coche y poder observarla tranquilamente y, por qué no, para hacer una buena sesión de fotos. Hay también una pequeña tienda de souvenirs a los pies de la cascada.
La espectacular cascada doble de Latefossen

La espectacular cascada doble de Latefossen

  • Vidfossen: es otra impresionante cascada, y esta tiene una forma curiosa y reconocible, ya que el agua cae por dos enormes bloques de piedra con una inclinación en diagonal y que son paralelos entre sí. Es un espectáculo precioso.
Vidfossen, con su caída por las rocas en diagonal

Vidfossen, con su caída por las rocas en diagonal

Comimos de camino unos bocadillos que llevábamos preparados y a primera hora de la tarde llegamos a la cabaña. Allí, nuestra casera nos dio mapas y folletos turísticos y de actividades de todo tipo y nos explicó las diferentes excursiones y actividades que podíamos hacer en la zona, aparte del hiking a Trolltunga, claro.

Hablando del Trolltunga, he de confesar que estaba un poco preocupada por el hiking: sabía que era una experiencia muy dura y no estaba segura de poder con ella, y el haber visto de camino todas las montañas nevadas en Roldal y temperaturas de 0 grados hizo que me entrase aún más miedo y que incluso me replantease el hacer el hiking o no. Se lo comenté a la casera y me dijo que, efectivamente, es duro, pero que todas las personas que se habían alojado en su cabaña con intención de hacer esta actividad, lo habían conseguido. Esto me tranquilizó algo, pero no del todo, así que pensamos en ir a la oficina de turismo de Odda, a ver si nos podían dar más información sobre la actividad o sobre si era factible con este tiempo, pero la encontramos cerrada. Entonces decidimos subir hasta la tienda de Trolltunga Active, la empresa que organiza los hikings guiados y con los que teníamos intención de contratar la actividad, para ver si conseguíamos esa información. La tienda está en el punto de partida del hiking a Trolltunga, es decir, encaramada a una montaña en la población de Skjeggedal, y la carretera para llegar a ella es de locos. Pues bien, una vez llegamos allí, también estaba cerrada. Al final, conseguí contactar con ellos por teléfono y me aseguraron que no había problema por el tiempo, y sobre el nivel de dificultad el chico se limitó a decirme que, efectivamente, “después estaría cansada”, cosa que ya suponía… En fin, la cuestión es que decidí que había que intentarlo y reservamos dos plazas para la actividad para el viernes, tal y como teníamos planeado.



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Después de todas estas idas y venidas, decidimos que ya nos habíamos ganado un buen descanso en nuestra cabañita, así que no hicimos ninguna visita más.

Aquí os dejo un mapa con el recorrido del día:

Recorrido día 1

Recorrido día 1

Día 2 – Excursión a Buerbreen

Siguiendo los consejos y las recomendaciones de la casera, decidimos dedicar este día a recorrer parte del Parque Nacional de Folgefonna, la parte llamada Buerdalen, que queda muy cerca de Odda, y donde se puede ver un glaciar, el Buerbreen. Hay empresas que se dedican a organizar tours de 8 horas por el Buerbreen, como Flat Earth, donde realmente te metes dentro del glaciar, escalas por el hielo, que tiene un tono azulado precioso, etc. Sin embargo, teniendo en cuenta que queríamos actividades tranquilas para descansar entre el hiking de Preikestolen y el de Trolltunga, como he explicado antes, esta no nos pareció que lo fuese mucho (de hecho, en la descripción de la actividad, la empresa especifica que es físicamente exigente); así que, muy a nuestro pesar, la descartamos y decidimos explorar la zona por nuestra cuenta y con tranquilidad, hasta llegar al glaciar, pero sin meternos en él, ya que pasear por un glaciar sin un guía experto en la materia es una actividad peligrosa y nada recomendada… ¡al fin y al cabo, se trata de grandes masas de hielo en movimiento! No suena demasiado seguro, ¿verdad? Teníamos claro que no íbamos a jugárnosla entrando, pero sí que queríamos acercarnos a verlo (aunque he de decir que íbamos también poco informados, como veremos luego).

Primera parte de la caminata: camino de relax

Primera parte de la caminata: camino de relax

La casera nos explicó que podíamos “atacar” el glaciar por dos flancos: hay una ruta más corta y otra más larga. Decidimos empezar por la corta, que consta de un bonito paseo por un agradable entorno natural, entre montañas con la cima nevada, con cantidad de cascadas, riachuelos, granjas, etc. Estábamos disfrutando de lo lindo del paisaje cuando nos cortaron el rollo, literalmente: había multitud de toros peludos y de cabras en libertad campando a sus anchas por el camino que teníamos que seguir, y la verdad es que nos dio muy mal rollo. Si hubiesen sido uno o dos animalitos sueltos, pues hubiésemos continuado, porque la verdad es que estaban bastante a su bola, pero es que había muchos y en ese momento nos pareció una locura meternos ahí a lo tonto en medio de la manada de toros 😖.

Félix mirando con desconfianza a las cabras

Félix mirando con desconfianza a las cabras

Así que nada, nos tocó dar media vuelta, aunque la verdad es que nos dio mucha rabia, y además nos tocó hacerlo rapidito, porque las cabras se empezaron a alborotar y a venir en nuestra dirección con lo que a nosotros nos pareció que eran intenciones nada buenas. A la vuelta, al comentarlo con la casera, nos comentó que los toros son muy mansos y que las cabras el único problema que tienen es que son muy curiosas y te miran y te siguen y tal… Vamos, que en su opinión no había peligro alguno, así que bueno, yo os lo comento por aquí por si os veis en la misma situación, podáis decidir qué hacer.

Al fondo, varios toros peludos en el camino

Al fondo, varios toros peludos en el camino

Total, que nos subimos al coche y fuimos al inicio de la segunda ruta que nos había indicado la casera, la ruta larga hasta llegar al glaciar. El principio de la ruta era similar a la anterior, con paisajes parecidos e igual de encantadores, un paseo agradable por terreno plano donde simplemente hay que seguir el camino.

Paisajes bonitos que encontramos por el camino

Paisajes bonitos que encontramos por el camino

Después de una buena caminata, llegamos a un gran lago de forma redondeada donde, en la parte opuesta del mismo, pudimos ver ya la montaña por la que baja el glaciar con un gran brazo blanco de hielo. Como el entorno era tan agradable, decidimos dar la vuelta a todo el lago para llegar a la parte opuesta y acercarnos más al glaciar.

Objetivo: glaciar

Objetivo: glaciar

Bien, pues a partir de este punto, el recorrido dejó de ser un “agradable paseo” para convertirse en un trekking por terreno montañoso en toda regla. Vamos, que en nivel de dificultad, casi que lo pondría a la altura del de Preikestolen 😱 ¡Eso no era lo que teníamos pensado ni lo que yo quería! ¡Este no era el plan tranquilo y reparador que tenía yo en mente! Pero la verdad es que el paisaje era tan bonito, lo estábamos pasando tan bien y teníamos tantas ganas de ver el glaciar más de cerca que seguimos y seguimos y seguimos y nos pegamos una buena paliza de hiking (creo recordar que entre ida y vuelta de esta ruta larga fueron unas 4 horas).

Llegando al glaciar

Llegando al glaciar

La cuestión es que seguimos caminando por la montaña y por el bosque bordeando el lago y, al llegar al otro lado, vimos que todavía había que caminar bastante más hasta llegar a los pies del glaciar, ya que nos separaba un terreno boscoso bastante escarpado y, desde donde estábamos, ya ni siquiera lo veíamos. Así que continuamos caminando (y hasta medio trepando en algunos puntos) hasta llegar a la llanura que se encuentra a los pies de la montaña por la que baja el glaciar. Esa llanura está completamente cubierta de sedimentos del glaciar: hay miles de rocas redondeadas por la erosión del hielo de todos los tamaños que os podáis imaginar, y se trata de una llanura enorme.

Rodeada de los sedimentos del glaciar

Rodeada de los sedimentos del glaciar

Al ser temporada de deshielo, había hasta una cascada bajando por la montaña del glaciar. La verdad es que es un paisaje muy curioso y sorprendente, y desde aquí, ahora sí, ya teníamos bastante cerca el glaciar. Sin embargo, he de decir que sentí un poquito de decepción, aunque supongo que la culpa es mía al no informarme correctamente, como decía antes, ya que el glaciar se veía como unos brazos helados de color blanco bajando por la montaña, y no había apenas diferencias con respecto a cualquier otra montaña nevada.

El glaciar y sus sedimentos en la base

El glaciar y sus sedimentos en la base

La cuestión es que yo, después de haber visto las fotos del tour de Flat Earth a través del glaciar que comentaba antes, tenía en mi cabeza la idea de que el hielo iba a verse completamente azul, pero eso por lo visto solo es así cuando te metes de lleno en el glaciar y estás rodeada del hielo, no al verlo de lejos; o tal vez es solo en algunas zonas, o en algunas estaciones del año, o yo qué sé… Total, que yo pensaba que sería azul y era blanco, igual que el resto de la nieve de cualquier otra montaña, y yo me esperaba un efecto un poco más espectacular. Sin embargo, aun así fue un gran día, ya que los paisajes del paseo y del trekking, y también de la zona de los pies de la montaña del glaciar, con toda la llanura aluvial, fueron espectaculares y lo pasamos genial explorando toda esta zona y haciendo algo de ejercicio al aire libre, de ese que te carga las pilas a tope.

Sí que he de decir que aquí, al final del trayecto, se me empezaron a resentir un poco las rodillas… Tal vez es por la cercanía del hiking a Preikestolen, ya que lo habíamos hecho solo, digamos, anteayer, pero la cuestión es que me preocupó bastante el tema de cara al de Trolltunga, para el que me interesaba estar al 100%. La verdad es que los planes de este día no salieron como esperamos: primero nos ahuyentaron los animales salvajes de la primera ruta, y después la segunda ruta resultó ser mucho más dura y larga (ya os digo, unas 4 horas) de lo que pensábamos en un principio, cuando lo que buscábamos era un plan tranquilo… pero bueno, lo pasamos bien 😄

Aquí os dejo un mapa del recorrido de este día (ruta larga – línea en azul: recorrido en coche/línea roja: recorrido andando):

Recorrido día 2

Recorrido día 2

 

Día 3 – Eidfjord

Otra de las recomendaciones de la casera fue recorrer la zona de Eidfjord, que es una de las ramas del fiordo de Hardanger, donde hay poblaciones encantadoras y con vistas espectaculares sobre el fiordo, como Ulvik y Utne, y también es donde se encuentra la impresionante cascada Voringfossen, que queda al fondo del fiordo.

Hay un punto de la ruta, ya cuando se ha tomado la carretera para Ulvik, en el que podemos ver como el fiordo se ramifica en tres brazos diferentes: realmente fantástico. La tranquila población de Ulvik es encantadora, ya que queda justo a orillas del fiordo y tiene unas vistas privilegiadas.

Bonitas vistas del fiordo desde Ulvik

Bonitas vistas del fiordo desde Ulvik

La conducción por esta zona es realmente espectacular, ya que tooooda la ruta es a lo largo del fiordo, bordeándolo. Los paisajes son verdaderamente increíbles y, aparte de la belleza abrumadora del fiordo y de ver durante todo el camino montañas nevadas, también podéis alucinar con las súper infraestructuras que os encontraréis por el camino. A nosotros nos llamó muchísimo la atención el puente colgante de Hardanger (Hardangerbrua), que une las poblaciones de Ullensvang y de Ulvik. Se trata de uno de los puentes con el vano (distancia entre pilares) más largo del mundo; de hecho, está en el número 10, con un vano de 1310 metros y una longitud total de 1400 metros. Además, la forma en la que está ubicado es aún más espectacular, ya que va de montaña a montaña, es decir: tú con el coche vas conduciendo por la carretera, te metes dentro de la montaña por un túnel, del túnel sales directamente al súper puente, recorres todo el puente y, al llegar al otro lado, te metes de nuevo dentro de otra montaña por un túnel. Atravesarlo cruzando todo el fiordo es una auténtica pasada…. eso sí, no sale gratis la broma: hay un peaje de 150 NOK por trayecto: eso se traduce en unos 18 euros al ir y otros 18 al volver 😱 No los pagas al momento, ya que el sistema de peajes de las carreteras de Noruega es diferente: los coches de alquiler tiene un chip incorporado que va registrando los tramos de pago por los que vas circulando y el total se cobra directamente de la tarjeta de crédito que has tenido que facilitar a la agencia de alquiler de coches. De esta forma como que duele un poco menos, pero aun así es bastante caro; nosotros no sabíamos lo que nos iba a costar al recorrer esa carretera, ya que la información te la pone, si no recuerdo mal, al entrar al túnel, cuando tampoco tienes más escapatoria, pero la verdad es que la experiencia fue guay.

Atravesando el puente de Hardanger

Atravesando el puente de Hardanger

Otra infraestructura que nos alucinó mucho fue la de la carretera que hay que tomar para subir a la montaña en la zona de Mabodalen, desde donde se accede al mirador de la cascada Voringfossen. Esta carretera tiene forma de sacacorchos por dentro de la montaña, es decir, sube por el interior de la montaña en espiral, y es realmente impresionante.

Montañas nevadas, acantilados y una pedazo de cascada, ¿qué más se puede pedir?

Montañas nevadas, acantilados y una pedazo de cascada, ¿qué más se puede pedir?

Al llegar arriba, aparte de que estaba todo completamente nevado, pudimos disfrutar de un mirador doble con vistas a la espectacularísima Voringfossen, una cascada con una altura total de 182 metros, que cae a una salvaje garganta cerrada por donde fluye un río.

Aquí, flipando...

Aquí, flipando…

Desde este punto se puede observar la cascada desde lejos, encuadrada en su entorno, pero para verla más de cerca, habrá que seguir conduciendo hasta llegar al Fossli Hotel, un hotel de color rojo construido en estilo Art Nouveau que se encuentra prácticamente sobre la cascada.

¿Veis el mini-hotel rojo sobre la cascada? ¡Pues es enorme!

¿Veis el mini-hotel rojo sobre la cascada? ¡Pues es enorme!

Desde allí podremos acceder a toda una serie de plataformas sobre los acantilados para observar de bien cerca la maravillosa cascada.

Alucinando con Voringfossen

Alucinando con Voringfossen

En este día se podría incluir también la visita a otra cascada que queda un poco más apartada, Steinsdalsfossen. Nosotros esta la visitamos en la vuelta a Bergen, ya que se encuentra de camino hacia esta ciudad desde Odda, así que si después de Odda vais a volver a Bergen como nosotros, podéis hacer la visita también en la ruta de vuelta. Si no es así, se puede visitar tranquilamente desde Odda como parte de esta excursión de un día por Eidfjord, desviándoos después hacia el oeste para visitar esta otra cascada.

La bonita Steinsdalsfossen

La bonita Steinsdalsfossen

¿Qué tiene de especial Steinsdalsfossen? ¡Pues que se puede pasar por detrás de la cascada! El paso por detrás del salto de agua es bastante estrecho y, si te acercas a la barandilla, disfrutarás de una refrescante “ducha” de microgotitas de agua, cortesía de la cascada.

¡Detrás de Steinsdalsfossen! Genial, ¿verdad?

¡Detrás de Steinsdalsfossen! Genial, ¿verdad?

Una vez has pasado por detrás de la cascada, se llega a un pequeño mirador desde donde se pueden sacar buenas fotos. La experiencia mola mucho; yo la verdad es que nunca antes había pasado por detrás del salto de agua de una cascada, y ahora ya puedo decir que lo he hecho 😂

Ahí se puede ver el caminito por detrás del salto de agua

Ahí se puede ver el caminito por detrás del salto de agua

Aquí os dejo un mapa con el recorrido de este día, incluida Steinsdalsfossen:

Recorrido día 3

Recorrido día 3

 

Día 4 – Hiking a Trolltunga

Había llegado el día. Hoy tocaba uno de los platos fuertes de las vacaciones; me levanté con una mezcla extrañísima de ilusión y puro miedo: el hiking a Trolltunga no es ninguna broma.

La ruta de invierno, la que nosotros tomamos, ya que había todavía nieve por todas partes, son 28 kilómetro en total (14 de ida y 14 de vuelta) por terreno nevado, por lo que hay que llevar raquetas de nieve (que no había visto una en mi vida), y habrá que realizar un ascenso de unos 900 metros (desnivel acumulado de unos 1300 metros). Se suele tardar en hacer unas 12 horas. Repito: NO es ninguna broma.

 

 

No os voy a engañar, es una ruta dura, muy dura… o al menos a mí me lo pareció. Así como en el caso de Preikestolen os decía que prácticamente cualquier persona podía hacerlo, aquí os digo lo contrario: hay que estar en una forma física como mínimo buena, y si tira a muy buena, mejor. Es una ruta muy larga (nosotros, por motivos varios, tardamos casi 13 horas en hacerla) y requiere mucha resistencia y mucha mentalización, sobre todo para la vuelta, ya que una vez has llegado a la roca y estás de subidón parece como que ya has cumplido el objetivo del día, pero todavía te quedan como unas 5 horas de penoso camino de vuelta. No os podéis ni imaginar el papel que juega la psicología en una experiencia así, hay que entrar en el estado mental adecuado: un estado positivo, relajado y de autosuperación total.

Nosotros hicimos la actividad con la empresa Trolltunga Active y, si vais fuera de la temporada que está permitido hacer el hiking por tu cuenta, sin guía (creo que es solo del 15 de junio al 15 de septiembre, en función de cuándo se funde la nieve cada año), os recomiendo que también optéis por esta empresa (e incluso en la época de verano permitida, también me plantearía el tema del guía, sinceramente). Nuestro grupo constaba de nosotros dos, ocho personas más y de dos guías de Trolltunga Active, 12 personas en total. Ellos te proporcionan el material necesario, es decir, las raquetas de nieve y los palos (¡si está nevado, no lo intentéis sin esta equipación!), y su trabajo es asegurarse de que lleguéis a la roca y volváis de una sola pieza.

Equipada para empezar la locura

Equipada para empezar la locura

Van marcando el ritmo necesario que hay que seguir para poder hacer el hiking completo antes de que caiga la noche (por suerte, en verano hay muchas horas de sol), y hay diferentes checkpoints a lo largo de la ruta a los que hay que llegar a unas horas determinadas. Desde el principio te dejan las cosas claritas y te informan de que si no puedes seguir ese ritmo (que es bastante razonable) y llegar a los checkpoints a las horas previstas, deberás darte la vuelta y volver tú sol@ (lo cual me parece un pensamiento aterrador) o seguir por tu cuenta, bajo tu única responsabilidad, ya que en ese momento dejarán de ser tus guías. Os aseguro que ya haces lo necesario para seguir el ritmo y cumplir lo que se espera de ti, porque la alternativa es mucho peor 😂

¡Ánimo, Débora, tú puedes! 😂

¡Ánimo, Débora, tú puedes! 😂

Las partes de ascenso son muy duras, y hay algunas que son realmente largas; sinceramente, una en concreto me hizo dudar de mi capacidad para seguir con el hiking, pero tiré adelante y lo acabé consiguiendo. No voy a ser modesta en este aspecto: al finalizar el hiking me sentí como una auténtica campeona y muy, pero que muy orgullosa de mí misma. No hay nada como desafiar tus límites (que muchas veces son solo mentales) y salir de tu zona de confort para descubrir que eres capaz de hacer más cosas de las que pensabas, y esa sensación es… buffff, ¡de 10! 😍

Superando una buena subidita mientras bordeamos el lago

Superando una buena subidita mientras bordeamos el lago

Aquí os he dejado solo un pequeño resumen de la actividad y de las sensaciones (¡y un par de fotos chulas de verdad! 😜), pero esta experiencia se merece un post aparte donde poder contar todo con detalle, ¡así que estad atent@s porque no tardará en llegar!

De lo más espectacular que he visto en este mundo

De lo más espectacular que he visto en este mundo

Aquí os dejo un mapa del recorrido de este día, aunque no se ve muy claro las partes que son en coche y las que son de hiking: de Skare a Trolltunga Active es en coche, y de Trolltunga Active a Trolltunga es el hiking:

Recorrido día 4

Recorrido día 4

 

Conclusiones

Sí, hay más cosas que hacer en Odda aparte de subir a Trolltunga y, si vais con tiempo y con vehículo propio, os recomiendo muchísimo la zona. Para mí, esta es la auténtica Noruega, la que te imaginas cuando piensas en el país, la de las fotos de las revistas y las guías de viaje: fiordos, lagos, cascadas, bosques, montañas, glaciares, riachuelos… y todo ello a lo grande, a escalas que te dejan realmente con la boca abierta.

Por supuesto, también recomiendo mucho el hiking a Trolltunga, pero solo si sabéis a lo que vais. Para mí, fue un día inolvidable por muchas razones, pero también fue uno de los días más duros de mi vida, en el que hubo momentos que lo pasé realmente mal. Entonces, si vais, id preparados física y psicológicamente, y también, muy importante, con la equipación adecuada (de esto hablaré en el post específico sobre Trolltunga).

En la cima de Trolltunga te salen esas sonrisas

En la cima de Trolltunga te salen esas sonrisas

 

Y, por último, aquí os dejo el vídeo que he preparado con toda la experiencia de los 4 días en Odda, a ver qué os parece 🙂

 

¿Qué os ha parecido la zona de Odda? Tiene para todos los gustos, la verdad: desde actividades realmente extremas, como el hiking a Trolltunga, hasta tranquilos paseos por la naturaleza noruega y rutas de conducción a través de los fiordos más espectaculares, pasando por varias de las cascadas más increíbles del país. ¿Os animáis a visitar la zona? ¿Os han entrado ganas de hacer una escapadita a la Noruega más auténtica? ¿Habéis estado ya y consideráis que me he dejado alguna actividad interesante por mencionar? ¡Contádmelo todo más abajo!

 

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