Karmoygeddon – un festival noruego pequeñito pero matón

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¡Hola, viajer@s!

Hoy vengo a contaros nuestra reciente experiencia en el festival noruego Karmoygeddon. Se trata de la siguiente etapa de nuestro viaje de bodas por Noruega, después de pasar los primeros días en la preciosa ciudad de Bergen. Para consultar el itinerario entero de este viaje tan completo y variadito que nos montamos podéis ir al post introductorio que escribí, pues eso, como introducción a toda la serie de posts sobre Noruega que van a venir.

La verdad es que Félix y yo llevamos años haciendo un seguimiento de los carteles de este festival y alucinando año tras año con el buen gusto con el que están montados: por lo visto el organizador del Karmoygeddon tiene unos gustos bastante parecidos a los nuestros y como que siempre nos lo acierta. Sin embargo, al igual que comentaba en el post introductorio, nos poníamos nosotros mismo barreras mentales que nos impedían decidirnos a ir al festival: que si está muy lejos, que si será muy caro, etc. Bueno, pues sí, ambas cosas son ciertas, Noruega está lejillos de España y no es un país barato precisamente, pero oye, quien quiere, puede: con un poco de ahorro y un poco de planificación, yo creo que prácticamente cualquier destino es factible. Total, que el año pasado, al ver el cartel que había montado el festival para la edición de 2017 pensamos: “de este año no pasa”. Como ya habíamos decidido que íbamos a casarnos en 2017 pero aún no teníamos fecha fijada, decidimos fijarla para el fin de semana anterior al del festival y montar un viaje de bodas por Noruega basado en nuestra asistencia al festival. Sí, hasta esos niveles somos unos enfermos de la música y los festivales. Así que planificamos la boda y diseñamos el recorrido del viaje para que nos cuadrase con el Karmoygeddon, y ¿sabéis qué? ¡Nos salió la jugada redonda! Conseguimos un viaje de bodas totalmente personalizado y a nuestro gusto, que incluía las cosas que más nos gusta hacer: viajar, ver ciudades nuevas, estar en contacto con la naturaleza, realizar actividades al aire libre y, por supuesto, asistir a festivales.

Precioso concierto de Alcest el que vimos

Precioso concierto de Alcest el que vimos

Con respecto a los festivales, últimamente nos pasa algo curioso: hemos asistido a muchos macrofestivales (Wacken, Hellfest, Graspop, etc.), y de hecho, este año vamos también por primera vez al MetalDays, y la experiencia siempre está genial, pero desde hace ya unos años nos atraen más otro tipo de festivales, ya que tiramos más a los festivales más pequeñitos y minoritarios, normalmente bastante temáticos (centrados en el viking/pagan/folk metal), a los festivales “hechos con cariño”, como el Ragnarök de Alemania, el Iberian Warriors, que se celebra en España, o el propio Karmoygeddon. Son rollos totalmente diferentes: los macrofestivales por un lado, con sus supergrupos de cabezas de cartel, con más de 100 bandas por edición, con estilos musicales muy variados, donde se solapan 3 grupos a la vez y con sus miles y miles de asistentes; y, por otro lado, los festivales pequeñitos, normalmente temáticos o con un enfoque musical bastante más específico, mucho más familiares, sin aglomeraciones, con muy buen rollo, con muchos menos grupos por edición pero de un estilo que se acerca más a tus gustos, por lo que la mayoría te parecen joyitas de conciertos y donde, si quieres, puedes ver a todos los grupos porque prácticamente no hay solapamientos… No sé, las dos opciones tienen su encanto, y voy a seguir yendo a ambos tipos de festivales mientras se pueda, pero es una reflexión que me parece interesante.

 

Datos básicos del Karmoygeddon

El festival Karmoygeddon se celebra a principios de mayo en la localidad noruega de Kopervik, en la isla de Karmoy (de ahí el nombre del festival), en la costa oeste del país, en el condado de Rogaland. Se trata de una pequeña ciudad costera encantadora de unos 8000 habitantes situada a unas 3,5 horas en coche de Bergen (que quedaría al norte) y a unas 2 horas en coche de Stavanger (que quedaría al sur). Esos serían los dos aeropuertos más cercanos.

Como ya he comentado, se trata de un festival de tamaño pequeño, de apenas unos miles de asistentes, donde predomina el ambiente familiar y donde la gracia está en los grupos muy bien elegidos, que pertenecen tanto a la esfera internacional, como a la nacional y local.

SepticFlesh, alucinantes, como siempre

SepticFlesh, alucinantes, como siempre

La duración del festival es de 3 días: el jueves es el día de la presentación y hay unos pocos conciertos a partir de media tarde, para que le dé tiempo a la gente a ir llegando desde diferentes partes de país, y el viernes y el sábado ya hay conciertos prácticamente todo el día en los dos escenarios con los que cuenta el festival.

Como ya comentaba antes, no se trata de un festival especialmente barato: la entrada para los tres días para la edición de 2018 vale 1630 NOK, que son unos 170 euros, pero es que todos sabemos que Noruega no es un país barato de por sí, así que pienso que podría considerarse un precio bastante estándar para el país. Hay que tener en cuenta que este festival no cuenta con zona de acampada (en Noruega y en mayo acampar probablemente no es la mejor idea del mundo), así que al precio de la entrada y al dinero que te vas a gastar allí, hay que añadirle también el coste del alojamiento. Pero, ¿sabéis lo que os digo? Lo que en un principio puede verse como un problema o como un hándicap, puede acabar convirtiéndose en algo tremendamente positivo, incluso en un plus a favor del festival… Si queréis saber de qué hablo, seguid leyendo 😜



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Instalaciones

Se trata de un festival cubierto; de nuevo, hacer un festival open-air en Noruega en mayo probablemente no sea la mejor idea del mundo, jeje. Tiene lugar en las instalaciones del Cafe MM Kopervik: el escenario pequeño se encuentra dentro del pub y, en la parte de abajo de este pub se monta una gran carpa que alberga el escenario grande.

La parte interior del pub es muy amplia y tiene dos zonas diferenciadas:

  • la zona de la barra, con mesas y sillas, taburetes y hasta sofás. Aquí también se encuentra el WC y desde la zona de la barra se accede a una pequeña sala donde está el merchandising del festival y de los grupos que tocan en el escenario pequeño. En esta barra, además de todo tipo de bebidas, también sirven comida de pub: hamburguesas, nachos, ensaladas, sopas, sandwiches, pasta y algo de carne (precios entre los 15 y los 20 euros)
  • la zona del escenario, que cuenta con otra barra, es otra sala que se encuentra al final de la zona anterior, y aquí es donde tocan los grupos más underground o pequeños. Es curioso porque, dentro de un festival, tienes un ambiente de sala de conciertos.

 

Por último, el Cafe MM Kopervik cuenta con una amplísima terraza exterior con otra barra, mesas y sillas y, de nuevo, hasta sofás de exterior. Como os podéis imaginar, en esta zona de terraza hay un gran ambiente durante todo el festival

Borknagar, impecables, en su línea

Borknagar, impecables, en su línea

Por otra parte, tendríamos la zona del escenario principal, la gran carpa que se monta exclusivamente para el festival. Se trata de una zona muy amplia, para nada saturada de gente, por lo que el tamaño es apropiado en relación con la afluencia de gente. Cuenta con un gran escenario excelentemente equipado con buenos equipos de luces y sonido, en la parte trasera hay otra barra, la zona de merchandising, tanto del festival como de los grupos que tocan en el escenario principal, unas pocas tiendas de discos y camisetas, una zona de policleans y otra zona con mesas y bancos corridos para comer o para descansar a cubierto.

En esta barra sirven también comida: únicamente hamburguesas y un plato de arroz con pollo y una especie de salsa agridulce. Aquí abajo hay muy poca variedad de opciones gastronómicas, pero tampoco es problema, ya que en la zona del pub, como ya he comentado, hay un menú bastante más amplio, y además, fuera en la misma calle del Cafe MM Kopervik hay un kebab, una pizzería, un restaurante oriental, un grill y hasta un supermercado.

Es interesante destacar la variedad de cervezas que venden en todas las barras del festival: para unos amantes de la cerveza como nosotros, este fue un punto positivo muy agradable. Como ya comenté en el post de Bergen, la cerveza (y cualquier bebida alcohólica en general) es muy cara en Noruega. Una pinta de la cerveza rubia industrial más común allí, la Hansa, ronda los 8 euros. Por este motivo, hay una gran tradición de microcervecerías artesanales en el país, porque, ya puestos a pagar una barbaridad por algo realmente mediocre, pagas algo más y te tomas una cerveza excelente. Las cervezas artesanales suelen estar entre los 10 y 12 euros y, como decía, tanto la variedad como la calidad en cualquier bar o restaurante que visitéis van a ser impresionantes. Si viajáis a Noruega y os gusta la cerveza, vais a disfrutar de lo lindo, aunque os toque rascaros el bolsillo a base de bien. En el festival había una variedad de unas 15 cervezas diferentes, entre tiradores y botellas, lo cual no está nada mal.

A punto de ver a Bölzer en el escenario pequeño

A punto de ver a Bölzer en el escenario pequeño

En resumen, las instalaciones del festival son más que adecuadas: son amplias, están cuidadas, no hay aglomeraciones, son cómodas y te ofrecen básicamente todo lo que necesitas. Por buscarle un fallo, diré que no hay servicio de guardarropa. Este año no ha hecho falta porque ha hecho muy buen tiempo e íbamos al festival en manga corta con una sudadera atada a la cintura para luego, pero el año que haga frío de verdad o que llueva y apetezca llevarse un buen abrigo, esto puede ser un pequeño problema.

 

Alojamiento

Como os decía, al no haber zona de acampada, toca pensar en las diferentes opciones de alojamiento. Por supuesto, siempre está la opción de hotel, hostal o apartamento con Airbnb o similares, pero os aseguro que hay una alternativa mucho más interesante que hace que la estancia en el festival sea más especial si cabe: ¡estoy hablando de la opción de alojaros en un barco! Sí, sí, como lo oís. ¿No os resulta súper atractivo? 😍 Venga, que sé que ahí os he ganado, no me lo neguéis, jeje. Vamos a ver los detalles sobre esta opción.

El barco MS Sandnes, nuestro hogar durante el festival

El barco MS Sandnes, nuestro hogar durante el festival

El barco MS Sandnes amarra cada año en el puerto de Kopervik, a 3 minutos del punto en el que se celebra el festival, y sirve de hotel a los asistentes, que se alojan en los camarotes. Se trata de un barco antiguo, tipo vintage, con muchísimo encanto. Félix y yo reservamos un camarote doble para el festival y, aunque son minúsculos y presentan algún que otro problemilla adicional, yo no me lo pienso: me parece la mejor opción de alojamiento para el Karmoygeddon. Un alojamiento especial para un festival especial. El precio para el camarote doble durante 3 noches para dos personas es de unos 360 euros, con desayuno buffet incluido a bordo.

El salón donde se sirve el desayuno a bordo

El salón donde se sirve el desayuno a bordo

Nuestro camarote constaba de una litera más un sofá donde poder dejar las maletas abiertas, unas cajoneras bajo el sofá en plan cama nido, una mini mesita de noche plegable junto a la litera, un lavabo con espejo y unas perchas tras la puerta. Punto. Back to basics, que se dice, ¿no? Aun así, es mucho mejor que una tienda de campaña y, total, para dormir y poco más, tampoco se necesita mucho más que esto. También es verdad que hay diferentes modelos de camarotes, por ejemplo, el nuestro era interior y creo que era de los más básicos. Los principales “problemillas”: bueno, pues son espacios muy pequeños, para empezar; hacía bastante calor (no sé si siempre es así o es por el buen tiempo que hacía; había un método bastante rudimentario para regular la temperatura del aire que entraba a la habitación por unas bocas de salida de aire que había en el camarote, pero o no lo usábamos como tocaba, o no funcionaba demasiado bien); y, lo peor de todo, creo que tuvimos mala suerte y nos tocó al lado del generador o del motor o lo que fuese aquello y hacía muuucho ruido (tapones para los oídos indispensables, aunque no acababan de solucionar el problema). Sin embargo, a pesar de todo esto que acabo de contar, para mí la experiencia fue increíble y no cambiaría de alojamiento por nada del mundo.

Los pasillos del MS Sandnes, y la entrada al camarote

Los pasillos del MS Sandnes, y la entrada al camarote

Los WC y las duchas están fuera en los pasillos de los camarotes y son comunitarios. Esto me preocupaba un poco al principio, ya que yo soy siempre de reservar alojamiento con baño propio, pero no hubo ningún problema, de verdad: 0 colas, 0 aglomeraciones y todo limpísimo. De hecho, le decía a Félix: “Yo creo que ese baño solo lo uso yo”, porque nunca que me encontraba con nadie allí.

Además hay una sala de comedor donde se toma el desayuno buffet, que es muy completo, y también hay otras salas interiores con mesas y sillas y sofás, una de ellas con una barra, y desde esta se accede a la cubierta exterior, toda llena de sillas y mesas, donde los noruegos se sientan a disfrutar del sol (al menos este año) y a beber cervezas.

La gente al solete en la cubierta del MS Sandnes

La gente al solete en la cubierta del MS Sandnes

Pero lo mejor de todo del barco MS Sandnes: el ambiente. Sonará a tópico, pero el ambiente a bordo era el de una gran familia: allí todos éramos colegas. Obviamente, éramos los únicos españoles de todo el festival y, al ver que veníamos de tan lejos, la gente alucinaba con nosotros y en seguida se ponían a hablar contigo. Como ya comenté en el post de Bergen, los noruegos son personas muy amables y encantadoras. Son muy extrovertidos y abiertos y siempre están dispuestos a tomarse una cerveza contigo y a charlar de cualquier tema. Esto era especialmente propicio en la terraza del barco, donde nos sentábamos con total naturalidad con los noruegos y nos poníamos a conversar con ellos. Además, al ser un festival pequeño, te ibas encontrando continuamente a las mismas personas en el barco, en la terraza exterior del festival, en los conciertos y seguías hablando con ellos a lo largo del festival, hasta acabar haciéndote colegas de ellos. Nosotros podemos decir que hemos vuelto del Karmoygeddon con varios amigos noruegos, y eso es algo que no siempre ocurre en todos los festivales ni en todos los países. En este festival, especialmente entre los huéspedes del barco, hemos encontrado siempre muy buen rollo y nos hemos sentido totalmente acogidos e integrados, lo que ha hecho nuestra estancia en el festival sea mucho más enriquecedora.

Nuestras nuevas y geniales amigas Karen, Elisabeth y Carina, que conocimos en el Karmoygeddon

Nuestras nuevas y geniales amigas Karen, Elisabeth y Carina, que conocimos en el Karmoygeddon

En resumen, sobre el barco MS Sandnes solo puedo decir cosas buenas: se trata de un alojamiento práctico, cercano al festival, con un precio aceptable, con un ambiente inmejorable y sobre todo original y diferente. Realmente fue una experiencia difícil de olvidar.

 

Horarios

Como ya he comentado, el festival dura tres días; pues bien, veamos los horarios de los conciertos durante estos tres intensos días de buen metal:

  • jueves: día de la presentación, los conciertos van desde las 17:00 horas hasta la 1 de la mañana, aproximadamente, y tienen lugar únicamente en el escenario pequeño del Café MM Kopervik
  • viernes y sábado: días completos de festival, los conciertos van desde las 12:30 hasta las 2:30 de la mañana, aproximadamente, y se van alternando entre los dos escenarios, con algunos solapamientos.

 

Los horarios son bastante lógicos y te permiten descansar bien por las noches. El primer día, el jueves, vimos muy buenos conciertos en el escenario pequeño, pero los otros dos días nos coincidió que todos los grupos que nos gustaban tocaban en el escenario grande, así que no hubo solapamientos de los que te tocan la moral para nosotros, y pudimos ver todos los grupos que queríamos. Entre concierto y concierto hay unos 20 minutos de descanso.

Fejd, geniales

Fejd, geniales

 

Tiempo

El tiempo este año ha sido realmente estupendo. Hacía calorcito, hacía sol, el cielo estaba totalmente despejado: nos hizo tiempo de verano. Sin embargo, he de decir que me temo que esto no suele ser lo habitual si juzgamos la situación por lo contentos que estaban todos lo noruegos. Como ya he comentado, nosotros íbamos con manga corta durante el día y con una sudadera encima por la noche: los abrigos gordos que llevábamos ni los tocamos durante el festival, lo único que hacían era ocupar espacio en el camarote, jajaja.

No sabría decir cómo ha sido el tiempo en otras ediciones, pero juraría que la temperatura no era tan buena y probablemente estaría nublado y hasta llovería. Para que os hagáis una idea del entusiasmo de los noruegos con respecto a este tiempo tan bueno, en muchos casos preferían quedarse en la terraza o bien del barco o bien del recinto del festival tomando una cerveza antes que entrar a los conciertos.

 

Asistentes

Yo diría que el 99% de los asistentes son noruegos. Además, suelen ser gente de la zona; por ejemplo, había muchísima gente de Bergen.

Los únicos no-noruegos que conocimos fueron una chica alemana que vive en Noruega desde hace 10 años y está casada con un noruego, una chica mexicana que también vive en Noruega y está casada con un noruego y un chico inglés que asiste cada año al festival. Punto. El resto, todo vikingos.

Eluveitie, con la formación nueva, nos sorprendieron gratamente

Eluveitie, con la formación nueva, nos sorprendieron gratamente

Como ya he comentado, les llama mucho la atención ver a gente extranjera porque es un festival pequeño y de carácter más bien local, muy familiar: yo diría que la mayoría de los asistentes van año tras año y muchos se conocen ya entre sí a raiz del festival.

Problema: ¡estos vikingos son muy altos! Sieeeempre va a haber alguien súper alto delante de ti que te tape la visión del escenario, siempre. Es lo que hay, paciencia con eso, no queda otra. Pero es horrible sentirte como un maldito hobbit durante tres días, de verdad. Tanto Félix como yo somos personas de altura media e incluso algo superior para el estándar español, pero en Noruega… allí éramos pequeños hobbits, y era bastante frustrante.

 

Cómo llegar

Como el plan general del viaje de bodas incluía un road trip por toda la zona de los fiordos, nosotros alquilamos un coche en Bergen después de unos primeros días en la ciudad y pusimos rumbo a Kopervik el mismo jueves en el que comenzaba el Karmoygeddon. El alquiler del coche no salió ni de lejos tan caro como me temía: lo hicimos a través de Atrápalo y el alquiler de un coche pequeño (un Hyundai i20) durante 10 días con seguro a todo riesgo nos salió por unos 300 euros. Para un país tan caro como Noruega, no me parece un mal precio en absoluto.



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Puentes alucinantes para ir saltando de isla en isla

Puentes alucinantes para ir saltando de isla en isla

Si no queréis/podéis alquilar coche, estoy segura de que hay opciones para llegar en transporte público: seguro que hay trenes, buses o hasta algún viaje organizado desde las principales ciudades cercanas por parte de los organizadores del festival. Ahora mismo, en la página web del festival no está esta información disponible de cara a la edición de 2018, ya que acaban de lanzar la página web nueva con las primeras confirmaciones y está todavía en construcción, y no recuerdo lo detalles de cómo funcionaba la cosa este año, así que cuando pongan la información en la web, actualizaré el post para que tengáis también otras opciones de transporte disponibles aquí.

Sin embargo, yo recomiendo encarecidamente que, si podéis, optéis por la opción coche, sobre todo si antes o después del festival tenéis unos días para explorar un poco la zona, ya que así os saldrá incluso más a cuenta. Conducir por Noruega es una experiencia maravillosa en sí misma: vas atravesando bosques y valles, bordeando fiordos y lagos, saltando de isla en isla a través de puentes, túneles o ferries, etc. En fin… que los recorridos en coche por Noruega son lentos (límites de velocidad muy estrictos), pero valen mucho la pena.

En concreto, desde Bergen a Kopervik nosotros tardamos entre 3,5 y 4 horas para recorrer 163 kilómetros, y el recorrido incluía 2 trayectos en ferry con el coche. Aun así, de nuevo, os digo que vale la pena.

Vistas de propina que obtendréis al coger ferries con el coche

Vistas de propina que obtendréis al coger ferries con el coche

 

Cartel de la edición 2017

El cartel de esta edición del 2017 a la que hemos asistido nosotros nos parece que es bastante impresionante; de hecho, nos parece que es el mejor cartel de este año 2017 de todos los carteles de festivales que hemos visto, incluidos los macrofestivales más famosos. Para nosotros, el cartel está hecho con un buen gusto impecable, e incluye varios de nuestros grupos favoritos. Aquí os dejo la foto del cartel completo:

Los que me leéis normalmente ya sabéis que soy muy de hacer top tens y esas cosas, así que aquí va mi top ten de conciertos del Karmoygeddon 2017:

  1. Borknagar
  2. Green Carnation
  3. SepticFlesh
  4. Insomnium
  5. Eluveitie
  6. Satyricon
  7. Thyrfing
  8. Fejd
  9. Dark Tranquillity
  10. Alcest

Aquí además os dejo los carteles de algunas ediciones anteriores, para que veáis que la calidad se mantiene a lo largo de los años. Como decía antes, hace años que vamos haciendo un seguimiento de los carteles, año tras año, hasta que este año hemos conseguido ir, y realmente para nosotros ha sido como cumplir un sueño.

 

Checklists útiles

Organizar una escapada a un festival puede ser complicado, sobre todo si es la primera vez. Son muchas cosas a tener en cuenta y siempre hay algo que se te puede escapar u olvidar. Por eso he preparado unas checklists o listas para hacer la maleta para diferentes situaciones: viaje en verano o destino con clima cálido, viaje en invierno o destino con clima frío y (aquí viene la que nos interesa en este caso) viaje a un festival. Si bien esta última checklist está más bien orientada a los festivales con acampada, estoy segura de que el conjunto de checklists os podrá ser útil igualmente, tanto para viajar al Karmoygeddon, si esa es vuestra intención, como para cualquier otro viaje o festival.

Green Carnation, a quienes no habíamos visto nunca, nos dejaron con la boca abierta

Green Carnation, a quienes no habíamos visto nunca, nos dejaron con la boca abierta

¿Que qué tenéis que hacer para conseguirlas? Muy sencillo: solo tenéis que suscribiros al blog y las recibiréis automáticamente en vuestro correo. Para suscribiros tenéis que utilizar el formulario llamado “Te lo cuento todo sobre mis viajes y aventuras”, ubicado tanto en la barra lateral del blog como al final de cada post (en este mismo post, por ejemplo; lo encontraréis un poco más abajo). Introducís vuestro nombre y apellidos y vuestra dirección de correo electrónico, seguís las instrucciones para confirmar el correo y recibiréis el enlace para descargar las checklists. Muy fácil y rápido, en menos de un minuto lo tenéis, lo prometo.

Además, una vez suscrit@s, recibiréis un aviso automáticamente en vuestro correo cada vez que publique un post nuevo en el blog, así no os perderéis nada del contenido que preparo para vosotr@s con todo mi amor 🙂 .

Con algunos de los miembros de Green Carnation, felicitándoles el conciertazo que hicieron

Con algunos de los miembros de Green Carnation, felicitándoles el conciertazo que hicieron

 

BONUS – Visita a Avaldsnes

Si todavía no estáis convencid@s de que ir al festival Karmoygeddon es un planazo, aquí os traigo la excusa definitiva, especialmente para los amantes de la cultura vikinga. Estoy hablando de la visita al poblado vikingo de Avaldsnes.

Caminito a Avaldsnes

Caminito a Avaldsnes

Sobre todo si habéis ido al festival en coche, lo tenéis muy fácil para aprovechar una mañana antes de que empiecen los conciertos para visitar este lugar, que se encuentra a 10 km de distancia de Kopervik, a unos 15 minutos en coche.

Bueno, y vosotr@s os preguntaréis, ¿pero qué es exactamente Avaldsnes? Pues bien, Avaldsnes, a nivel histórico, se considera ni más ni menos que la primera capital de Noruega, ya que es la ubicación del primer trono del rey Harald I de Noruega, también conocido como Harald Cabellera Hermosa, que reinó desde el año 870 al año 930 d.C. y que fue el primer rey en unir todos los pueblos de Noruega bajo una misma corona. Bien, pues en este lugar que tiene un significado histórico tan especial, se ha construido una recreación de un poblado vikingo con los edificios tradicionales de la época, utilizando los materiales y los utensilios que hubiesen utilizado los vikingos del S. IX, todo ello con un gran rigor histórico y arqueológico, basándose en los descubrimientos que se han ido llevando a cabo en las excavaciones arqueológicas noruegas de las últimas décadas.

Solo el paseíto hasta el poblado ya vale la pena...

Solo el paseíto hasta el poblado ya vale la pena…

Para llegar al poblado vikingo debéis aparcar en el parking del Centro de Interpretación de Nordvegen, junto a la Iglesia de San Olav, en Avaldsnes. En el Centro de Interpretación, que es subterráneo y está perfectamente integrado en la naturaleza, encontraréis una interesante exposición con una gran cantidad de datos sobre la vida de los vikingos y también una excelente tienda de souvenirs con bonita artesanía vikinga; vale la pena echar un vistazo. Por su parte, la Iglesia de San Olav también resulta atractiva, ya que está envuelta en una leyenda de lo más interesante: la iglesia de San Olav se construyó junto a un enorme menhir de 7 metros de altura de la época vikinga que con los siglos se ha ido inclinando hasta casi tocar la pared lateral de la iglesia. La leyenda cuenta que cuando la punta del menhir llegue a tocar la iglesia, el cristianismo desaparecerá y los dioses vikingos regresarán. Yo no digo ná, pero solo le quedan 9 centímetros…

Una especie de agujero hobbit que encontramos de camino al poblado

Una especie de agujero hobbit que encontramos de camino al poblado

Una vez hayáis visitado estos dos lugares, seguid el camino a lo largo de la costa que indica “Viking Farm”. Se trata de un paseo precioso de unos 10 minutos junto a prados verdes con ovejas, con pequeñas calas de piedras que te vas encontrando, y a lo largo del cual habrá que atravesar un par de puentes para ir saltando de isla en isla, y también habrá que atravesar un frondoso bosque, hasta llegar al poblado vikingo de Avaldsnes, que se encuentra en la pequeña isla de Bukkoy.

Yes, please!

Yes, please!

Solo este pequeño paseo ya merece la pena, ya que es una zona encantadora de naturaleza salvaje, y sirve para desconectar un poco del jaleo del festival y encontrar un poco de paz y tranquilidad.

El bosque que hay que atravesar y Félix en plan Abbath XD

El bosque que hay que atravesar y Félix en plan Abbath XD

El poblado vikingo en sí, que se encuentra en un pequeño montículo junto al mar, está formado por diferentes construcciones tradicionales:

  • la “longhouse”: se trata de una construcción alargada de 25 metros de longitud cuyo modelo original dataría del año 950 d.C.; consta de tres naves diferentes y está construida en madera de roble y de pino. Los muros laterales curvos formados por tablones de madera son una característica típica de la época vikinga, y dan a la construcción el aspecto de un barco puesto del revés. La habitación de mayor tamaño tiene una chimenea en el centro, y las plataformas de madera que rodean la estancia sirven como bancos durante el día y como camas durante la noche. Las paredes interiores están cubiertas de pieles de animales para conservar el calor y evitar que entren corrientes de aire. Este tipo de construcción servía de hogar a familias de gran tamaño, incluidos padres, hijos, abuelos y los sirvientes de la familia.
La longhouse en todo su esplendor

La longhouse en todo su esplendor

  • las “pithouses”: eran construcciones comunes en la época vikinga, tanto en Noruega como en Islandia. Se construían medio metro por debajo del nivel del suelo: esto mantiene la temperatura de la estancia fresca durante el verano y cálida durante el invierno. Se utilizaban como lugares de trabajo para diferentes tareas, normalmente relacionadas con el ámbito textil. Una de las casas cuenta con un horno de piedra: aquí se puede ahumar la carne y el pescado y se pueden colgar las hierbas aromáticas para que se sequen.
Una round house, una pit house y la longhouse, todo tras la valla

Una round house, una pit house y la longhouse, todo tras la valla

  • la “round-house”: construcción curiosa, ya que el sistema de soporte de carga es cuadrado, pero el techo es redondo; esto supuso ciertos problemas a la hora de llevar a cabo la reconstrucción que podemos ver en Avaldsnes, pero finalmente se descubrió la forma de llevarlo a cabo gracias al estudio de las iglesias de madera tradicionales noruegas o stavechurches, cuya construcción proporcionó la clave para solucionar el problema. Los materiales de construcción de nuevo son el roble y el pino, cuenta con una chimenea en el centro y con una abertura en el techo para dejar salir el humo. No se conoce con certeza cuál era la función de este tipo de construcciones, pero se cree que pueden ser lugares de culto, por lo que serían el eslabón perdido entre los templos y las iglesias de madera o stavechurches.
Round house y pit house en el poblado

Round house y pit house en el poblado

  • la “boat-house”: se trata de una construcción de 32 metros de largo y 15 metros de anchura en la parte más amplia. De nuevo, los muros curvos hechos de tablones de madera y el techo acabado en una arista recuerdan al casco invertido de un barco. Se sabe que se utilizaban como salas de banquetes, ya que el rey Hakon Hakonsen, quien ordeno construir la iglesia de San Olav de la que hemos hablado antes, fue coronado en una “boat-house” como esta.
La increíble boathouse, junto al mar y con un barquito vikingo al lado

La increíble boathouse, junto al mar y con un barquito vikingo al lado

 

La mayoría de estas construcciones están rodeadas por una valla de madera que impide poder explorarlas de cerca, a menos que vayáis en la época de verano, cuando el recinto está abierto como museo al aire libre y hay guías vestidos con trajes de la época que explican/representan cómo era la vida en la era vikinga; por desgracia, en la época en la que se celebra el Karmoygeddon, todavía está cerrado. Aun así, la “boat-house”, que está situada fuera del perímetro de la valla, justo junto a la orilla del mar, sí que se puede observar de cerca, y el resto de construcciones, aun desde detrás de la valla, son increíblemente interesantes e impactantes. Aunque sea desde la distancia, vale la pena el paseo y la visita.

La boat house, junto al mar: ¡la madera hasta desprende brillos dorados!

La boat house, junto al mar: ¡la madera hasta desprende brillos dorados!

 

Conclusiones

¿Qué puede decir sobre este festival que no haya dicho ya? Como decía, para nosotros asistir a este festival pequeñito pero matón ha sido un sueño hecho realidad y, de hecho, ha superado todas nuestras espectativas como experiencia en conjunto: los conciertos y el sonido increíbles, la gente encantadora, la gran experiencia de alojarnos en el barco MS Sandnes y formar parte de esa gran familia metalera y, por último, la alucinante visita al poblado vikingo de Avaldsnes.

La boat house, con un pequeño barco vikingo al lado

La boat house, con un pequeño barco vikingo al lado

En resumen, he de decir que fue una experiencia increíble, de 10, totalmente perfecta… una experiencia que vale la pena repetir.

Y vosotr@s, ¿conocíais ya este festival? ¿Qué os han parecido todas las peculiaridades que os he contado? ¿Preferís macrofestival o festival pequeñito y temático? ¿Se anima alguien a visitar el Karmoygeddon en las futuras ediciones? Espero que este post os haya ayudado a descubrir este excelente festival y que lo pongáis en vuestra wishlist para futuras escapadas. Si vuestra experiencia es remotamente parecida a la nuestra, os aseguro que volveréis enamorados de Noruega, de los noruegos y, por supuesto, del pequeño gran Karmoygeddon.

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